 El nuevo Peugeot 1007 nos anticipa que nace un pequeño urbano con líneas angulosas, muy marcadas que le dan aspecto de robustez a este pequeño utilitario. El frontal con los ópticos muy rasgados y la toma de aire en forma de boca en la parte baja. Hay que decir que el paragolpes delantero sube hasta el capó y está realizado en un material plástico muy flexible. Lo que en principio puede parecer debilidad, es en realidad una manera de absorber los pequeños impactos y no dañar el frontal en los típicos golpes de aparcamiento. La vista lateral es mucho menos convencional y delata una de las mayores virtudes del pequeño 1007, sus enormes puertas correderas. La solución adoptada para disimular en la medida de lo posible las guías metálicas de las puertas, es prolongar éstas por la parte trasera en forma de moldura. A pesar de su reducida longitud, 3,73 metros, y elevada carrocería, 1,66 metros, no parece desproporcionado, es compacto. En líneas generales el diseño del 1007 busca más la elegancia y cierta sobriedad, que la deportividad, quizá buscando un tipo de cliente maduro. La trasera resalta esa sobriedad, con líneas muy rectas y angulosas.
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