 El nuevo Matrix de Hyundai, se destaca por su diseño con sus grandes creistales en las puertas, uniendose con el parabrisas, no hay duda que se impone su diseño de vanguardia. También notamos lo mismo sucede en la luneta trasera, consiguiendo un portón trasero de grandes dimensiones y formas geométricas de curiosa estética, a la que contribuye los bonitos grupos ópticos. En su parte frontal se destaca por los dos grandes faros y tomas de aire bajo la parrilla. El capó es casi una prolongación del parabrisas, de generosas dimensiones y marcada inclinación. Como resultado es un coche que llama la atención por su diseño de marcadas formas, resultando muy original y llamativo. Otra virtud es el desplazamiento de las ruedas hacia los extremos, consiguiendo que, visualmente, parezca más grande de lo que es, efectivamente es una ilusión óptica, porque el Matrix, tiene una longitud total de 4,025 metros, 1.740 de ancho, 1.635 de alto y una batalla de 2.600 mm. Podemos decir que tres son los motores que presenta el Matrix, dos de ellos de gasolina (1.6 16v y 1.8 16v de 103 y 123 CV, respectivamente) y un tercero turbodiesel dotado de inyección directa common rail 1.5 CRDi de 82 CV. Tuve la oportunidad de conducir el menor de gasolina y el Diesel, y lo cierto es que ambos me gustaron. El Matrix se mueve con agilidad y seguridad, con poco balanceo en las curvas, que aborda sin rechistar, aunque lo hagamos a gran velocidad. La suspensión absorbe perfectamente las irregularidades del piso, mostrando aplomo y estabilidad. El puesto de conducción ofrece confianza, con todos los mandos de fácil acceso. Esa confianza la confiere también la elevada postura, situándonos en un plano superior respecto a los demás coches dándonos seguridad, algo que muchos, sin duda, agradecerán. En cuanto a los propulsores, el 1.6 16v de gasolina mueve de forma suficiente los 1.248 kg que pesa. Recupera bien y lanzado es un auténtico devorador de kilómetros.
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