 Como nos tiene acostumbrados el fabricante checo muestra su capacidad creativa en el nuevo diseño del prototipo Skoda Tudor. Podemos decir que es un coupé clásico para cuatro pasajeros de líneas elegantes aunque con un carácter deportivo. Del Superb toma varios elementos de diseño aunque reforzados. Es el caso del frontal, mucho más dinámico y elegante. El nuevo prototipo destaca especialmente la parte posterior con las luces traseras, antiniebla y de freno integradas. Ya no se colocan una bajo la otra, como es habitual. Además, están cubiertas con un cristal rojo y forman una línea que rodea la cubierta de cristal blanco de los indicadores de giro y las luces de marcha atrás. El diseño resultante es único ya que la bombilla naranja del intermitente queda oculta bajo el reflector de la luz trasera. El perfil del Tudor es muy atractivo con una silueta en forma de cuña, potenciada por dos líneas que se van elevando con suavidad. Otro detalle que le diferencia del Superb es que la placa de matrícula se ha situado sobre el parachoques. El espectacular diseño nos da un referente de estilo elegante y dinámico de la carrocería. Los materiales de alta calidad son los mismos que se utilizan en el Superb con colores ónix y marfil. El carácter deportivo se consigue con elementos como el volante de tres radios o las inserciones de aluminio mate en el salpicadero y en los relojes del cuadro de instrumentos.
El Skoda Tudor no está al margen de las nuevas tecnologías por eso la consola central incorpora una pantalla para el sistema de navegación, ubicada por debajo de las salidas del aire acondicionado. Skoda ha utilizado el motor más potente que a partir de mayo montará el Superb. Se trata de un V6 de 2,8 litros con 30 válvulas y 193 caballos. Sin duda, el carácter dinámico del Tudor está asegurado. Sin embargo, el fabricante checo no tiene pensado producirlo en serie, tan solo trata de dar a conocer la pasión y la creatividad que pone en el desarrollo de futuros modelos para clientes exclusivos.
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